En el panorama empresarial español, las Big Four —Deloitte, PwC, EY y KPMG— han mantenido durante décadas una posición dominante en la auditoría de las principales compañías cotizadas. Sin embargo, recientes movimientos regulatorios y debates sobre la independencia de las auditorías plantean la posibilidad de un cambio significativo en este escenario.

Un dominio casi absoluto
Actualmente, las Big Four auditan el 94,9% de las empresas del IBEX 35, según datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Este dominio se traduce en ingresos significativos: en 2023, las empresas del IBEX 35 pagaron más de 360 millones de euros a estas firmas por servicios de auditoría. Por ejemplo, Banco Santander desembolsó 132 millones de euros en su última auditoría.
Cuestionamientos sobre la independencia
A pesar de su posición consolidada, las Big Four han enfrentado críticas por posibles conflictos de interés. En 2022, PwC, Deloitte y EY admitieron haber incurrido en numerosas infracciones de las normas de independencia, afectando a decenas de clientes. Estas situaciones han reavivado el debate sobre la necesidad de garantizar una mayor independencia en las auditorías.
Propuestas de reforma
En respuesta a estas preocupaciones, el partido político Sumar ha propuesto una serie de reformas para diversificar el mercado de auditoría. Entre las medidas planteadas se incluyen:
- Limitar los contratos de auditoría a un máximo de cinco años no prorrogables.
- Establecer un sistema de asignación aleatoria de auditores para evitar relaciones de dependencia.
- Crear un Instituto independiente encargado de conceder licencias a nuevos auditores, especialmente en materia de sostenibilidad.
Estas propuestas buscan fomentar la competencia y reducir la concentración del mercado en manos de las Big Four.
¿Un cambio inminente?
Si bien las reformas propuestas aún están en discusión, su implementación podría marcar el inicio de una nueva era en la auditoría de las empresas del IBEX 35. La diversificación del mercado no solo promovería una mayor independencia, sino que también abriría oportunidades para firmas auditoras de menor tamaño.
No obstante, la transición hacia un modelo más pluralista requerirá tiempo y un compromiso firme por parte de reguladores, empresas y auditores. La pregunta ya no es si las Big Four dejarán de auditar al IBEX 35, sino cuándo y cómo se producirá este cambio.





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