La inteligencia artificial empieza a trasladar la promesa de eficiencia a la mesa de negociación de las auditorías. La reducción conseguida por KPMG en su propia factura y los nuevos datos del FTSE 350 sugieren que más empresas exigirán que la automatización se refleje en los honorarios, aunque las firmas advierten de que la tecnología también implica costes y mayores exigencias de calidad.

La inteligencia artificial en auditoría ya no se debate únicamente en términos de productividad o calidad. También empieza a influir en el precio. En 2025, KPMG International redujo un 14% los honorarios pagados a su auditor externo, Grant Thornton UK, de 416.000 a 357.000 dólares, después de defender que la tecnología y el conocimiento acumulado del cliente debían permitir un trabajo más eficiente, según las cuentas de la entidad citadas por el Financial Times.

El caso ha adquirido una dimensión mayor en septiembre de 2026. Una encuesta de Source Global Research entre más de 300 compradores de auditoría señala que el 48% se plantea utilizar ese precedente para solicitar precios más bajos y que otro 18% ya lo está empleando en sus negociaciones, de acuerdo con la información publicada por The Times. No significa que dos de cada tres clientes vayan a obtener una rebaja, pero sí que la conversación sobre el valor económico de la IA ha cambiado.

La inteligencia artificial en auditoría entra en la negociación del precio

Hasta ahora, las grandes firmas presentaban la inteligencia artificial principalmente como una herramienta para analizar mayores volúmenes de información, mejorar la identificación de riesgos y reforzar la documentación. El cliente podía recibir una auditoría más profunda, pero no necesariamente más barata.

El argumento que empieza a aparecer en las negociaciones es distinto: si una parte del trabajo rutinario se automatiza y los equipos necesitan menos tiempo para determinadas comprobaciones, ¿qué proporción de esa eficiencia debe trasladarse al precio?

ElementoAntesAhoraQué debe comprobar el cliente
Uso de IAArgumento de innovación y calidadTambién se utiliza para negociar eficienciaQué tareas cambian realmente y qué controles se añaden
HonorariosReprecio tras mayores exigencias regulatoriasMás presión para justificar incrementos o rebajasAlcance, horas, perfiles, complejidad y tecnología incluida
ValorMuy ligado al esfuerzo y al tiempoMayor atención a cobertura, riesgo y resultadosIndicadores comparables de calidad y servicio

El precedente de KPMG y Grant Thornton

La entidad auditada era KPMG International, la organización que coordina la red global, no el conjunto de todas sus firmas miembro. Grant Thornton UK llevaba varios años conociendo sus cuentas. Según la información disponible, KPMG argumentó que ese conocimiento y la incorporación de herramientas de IA debían traducirse en eficiencia.

La cifra final pasó de 416.000 dólares en 2024 a 357.000 dólares en 2025. La diferencia fue de 59.000 dólares, aproximadamente un 14%. KPMG no comentó los detalles de una negociación que calificó de confidencial, pero señaló que la IA puede crear eficiencias y, al mismo tiempo, generar costes de desarrollo y operación. Grant Thornton subrayó que una auditoría de calidad sigue dependiendo en gran medida del juicio profesional humano.

Esta precisión resulta esencial: el caso no demuestra que la IA reduzca automáticamente el coste de cualquier auditoría. El precio depende también del tamaño, la complejidad, el riesgo, la dispersión internacional, los cambios corporativos y el nivel de especialización requerido.

Un tercio del FTSE 350 pagó menos por su auditoría

La presión se produce en un mercado que ya muestra señales de moderación. Un tercio de las compañías del FTSE 350 pagó menos por su auditoría en 2025. Los honorarios agregados aumentaron menos de un 2%, unos 20 millones de libras, después de que los precios de las auditorías de cotizadas británicas hubieran crecido un 75% durante los cinco años anteriores, según datos de Ideagen Audit Analytics recogidos por el Financial Times.

Estas cifras no permiten atribuir todas las reducciones a la inteligencia artificial. Una menor factura puede responder a cambios en el perímetro de la empresa, operaciones extraordinarias del ejercicio anterior, divisas o una reducción de la complejidad. De hecho, Grant Thornton ha advertido de que debe analizarse el contexto individual de cada cliente.

El movimiento enlaza con un debate que Big4.news ya ha abordado al analizar el crecimiento de los ingresos de las Big Four por las auditorías del IBEX 35 y las nuevas exigencias de independencia en auditoría. Después de años de inversión y aumento de honorarios para responder a una supervisión más estricta, los clientes empiezan a preguntar cuándo recibirán una parte del ahorro tecnológico.

Por qué la IA no implica necesariamente auditorías más baratas

  • La tecnología tiene costes propios. Las firmas deben desarrollar, licenciar, proteger, validar y mantener sus sistemas.
  • La revisión humana continúa siendo imprescindible. Un modelo puede identificar patrones, pero el auditor conserva la responsabilidad sobre el juicio y la evidencia.
  • Las empresas también utilizan IA. Auditar procesos automatizados y modelos complejos puede añadir nuevos riesgos y procedimientos.
  • Más cobertura no equivale a menos trabajo. La capacidad de analizar poblaciones completas puede mejorar la calidad sin reducir necesariamente el esfuerzo total.
  • El regulador exige trazabilidad. Las firmas deben poder explicar cómo se ha utilizado la tecnología y demostrar que sus resultados son fiables.

La cuestión, por tanto, no debería formularse únicamente como “¿cuánto tiempo ahorra la IA?”, sino como “¿qué cambia en el alcance, la calidad, el riesgo y el coste total?”. El marco de auditoría de inteligencia artificial ayuda a entender por qué la gobernanza y la supervisión pesan tanto como la automatización.

Qué deberían pedir los comités de auditoría

  1. Un desglose comparable del alcance. Separar cambios de precio provocados por tecnología de los derivados de perímetro, regulación o riesgo.
  2. Explicaciones concretas sobre la IA. Identificar en qué fases se utiliza, qué controles existen y qué tareas permanecen bajo revisión humana.
  3. Indicadores de calidad. No negociar únicamente horas o tarifas; incluir cobertura, incidencias, cumplimiento de plazos y experiencia del equipo.
  4. Un reparto razonable de eficiencias. Establecer mecanismos de revisión cuando la automatización reduzca trabajo repetitivo de forma demostrable.
  5. Protección de la independencia. Una reducción de precio no debe comprometer recursos, escepticismo profesional ni calidad.

En resumen

  • KPMG International redujo un 14% el coste de su auditoría externa de 2025, de 416.000 a 357.000 dólares.
  • El 48% de más de 300 compradores encuestados se plantea utilizar ese precedente para pedir rebajas y el 18% afirma estar haciéndolo ya.
  • Un tercio de las empresas del FTSE 350 pagó menos por su auditoría en 2025, aunque no todas las reducciones pueden atribuirse a la IA.
  • La automatización puede generar eficiencias, pero también añade inversión tecnológica, controles y riesgos que deben auditarse.
  • La negociación más sólida vincula precio, alcance y calidad, no solo una estimación genérica de horas ahorradas.

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